miércoles, diciembre 01, 2004

yo creo


- Yo creo en las alas, yo creo.

¡Qué abrazo tan mágico se dieron!

- Ahora dejaré mi ventana abierta, por si tienes alguna u otra cosita que decir...

- Fué tu deseo.
- Gracias a tí, por asustarme para hacerme creer de verdad...
- ...Gracias por dejarme sentir con tinta.

- De todas formas aquí siempre hay un espacio, un espacio extraño, un papel invisible, una pluma en la imaginación que te dibuja en el viento... y aunque crezcas, te atrapa como en esta pantalla.

- Porque entonces no fuera fuerte y sería muy joven para morir...
- Lo único que se siente muy fuerte es la soledad, pero no se puede quedar niña toda la vida.
- ¿De qué sirve la felicidad si no hay nadie más con quien compartirla?
- Allá en nunca jamás estás tan feliz que no sientes nada...
- Me hubiera gustado que te quedaras...
- Es sólo que... de vez en cuando tenemos que ser grandes, ¿no crees?

Casi llora... casi llora también.... casi llora otra vez.
La tomó entre sus dedos muy delicadamente y cubriéndola con la otra mano, la llevó a su oído... Inocencia aún sonaba como el mar.

- Se te había quedado en el escenario...

Lyla se destiñó... por un segundo.
Como si hubiera sido la primera vez que se vieron... casi sin mirarla él estiró la mano y sólo dijo "¡Ten!"
Temblando se asomó en el vidrio y encontró en el reflejo una mirada que no era la de ella... pero que en algún sueño ya la había tenido.

Y voló por un mundo en donde mostrar los calzones provoca ternura y nada más...
Como ella lo hizo desde su pequeño querer
Se puede regresar en el tiempo, se puede...
Prueba leyendo las líneas de abajo hacia arriba y verás que
esta es la parte que le faltaba al cuento.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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