domingo, junio 19, 2005

Todo comenzó cuando...

Día: después de un día después del feriado.
Hora: aproximadamente las tantas del medio día.

Una multitud se acopia en su vestìbulo, la cámara se acerca hacia los pensamientos, pues ella no dice nada, mientras los demàs no paran de escandalizarse entre sì: oooh, aaah, nooo, ¡què le pasa!, ¿què sucede?, ¿por què està asì?, pero ¡no puede ser!, me estàs preocupando, niña… ‘telèfono’ alò, alò, alò--- teclado clado clado cla cla cla espacio.
Y en sus paredes todos sus deseos manchados, còmo ensucian la luz: Inmediatamente ¡tienes que limpiar! ¡ Uy, la rayaste de verdad!... ¨que quiero un no se qué, no sé, dígame cómo se explica uno eso... nada, no quiere comer, no se levanta, abrazada a una almohada… ¡ayùdeme no sè què hacer estoy desesperada!”

Pos sí... a la niña "que me encanta, que es tan chévere y responsable"... "se le corrió la teja".
A decir verdad, no estoy siendo ordenada, me parezco a mi dueña... no comenzó aquí, comenzó...
...No sé cuándo comenzó.
-Te gustaría rescatar a una princesa fea, greñuda, llorosa y desnutrida?
Respondieron 0, vinieron 0
Y la princesa decidió creer que no existen las princesas feas, greñudas, llorosas y desnutridas, y se puso más necia y berrinchosa.
De pronto... una lagartija sonriente le saltó encima, la abrazó y se puso a llorar con ella, dijo muy rebelde que tampoco iba a comer, aunque la retaran también, aunque la electrocutaran junto a la niña.
- No te va a rescatar... - le dijo con triste certeza.
Entonces, la princesa puso un anuncio en el diario digital:
"Princesa fea, greñuda, llorosa y desnutrida necesita ser rescatada".
- Ahora no puedo, apenas termine te caigo...
- Si no me muero, para ese entonces ya me habrá rescatado alguien.
Sonó el teléfono y la princesa no tenía sino snifs snifs para decir... Pues sí... era Alguien!
- Siempre.
Antes de que llegue Alguien, su mamá se puso en su lugar... y dejó sus manchas en la pared... feas, pero bonitas.
De pronto, apareció un monito con metralleta y detrás de él entró un niño de hierro ( ¡era guapo!) y los fantasmas de su vestíbulo desaparecieron.
Al cabo de unas horas de sueño junto a su príncipe de hierro, abrió los ojos.
Era de noche, y los deseos seguían rayados en su pared, pero había más... escritos con unas letras que no eran su letra.
Respondieron 2, Vinieron más de 12.
Ahora, yo... antes de continuar con el comienzo de esta historia, tengo una pregunta:
¿Existen o no las princesas feas, greñudas, llorosas y desnutridas?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Keep up the good work
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