viernes, mayo 23, 2008

onomatopeia

el sonido nos denuncia el reclamo de alguien, el reclamo de alguien.

domingo, mayo 11, 2008

compadecidas, esesperadas.

Hoy no inquieto a las palabras, las dejo dormir bajo el recuerdo de sus sílabas. Ellas, que han tomado mucho, que han cometido estupideces, que las he dejado… que se dejan usar en música, que se obligan a decir. Hoy resguardo a las palabras con su imagen. Quiero que piensen en lo que quieran, que sueñen y que puedan escribirse un nuevo día para hacerse realidad… que sean, que sean como eran antes de ser impuestas. Que sean las que sean. Que canten sus clichés favoritos. Que dejen de esconderse en la armadura del corazón, de ese imbécil que se dice rojo. Esas mis palabras espectaculares de las que me hablaba Karen (ahí estás, karen). Esas que mujeres no querían ser sanguíneas, esas en las que me dijo el humano que debía pensar, esas que llegaran a las almas adolescentes revolucionarias, esas ridículas. Cualquier cosa que no deba ser transcrita, cualquier cosa que no duela. Que sean surreales y que tengan colores pasteles, que miren. Que puedan ponerse en otras bocas para encontrar consuelo. Saltan como notas de un haiku apretado con las manos, hasta que desaparecen en el horizonte barco de un mar cielo. Esaparecen. Se acaban. Pero viven la condena de seguir siendo palabras, aún sin ellas.