lunes, enero 29, 2007

atropellamientos inintencionados

Me llama la atención cómo las funditas se lanzan a las calles jugando a ser gatos, y algunas logran ser destripadas con el fin -tal vez- de estremecer a los andantes cada vez más insensibles... Y en las noches se levantan buscándose algún uso, alguna diversión desaparecida. Me pregunto cuál será su destino, si hay buitres en la ciudad, si existe algo mejor a qué ponerle el ojo preguntón después de todo.

jueves, enero 11, 2007

El fin de todo principio


En la playa mis palabras no hacen suficientes abdominales, a veces creo que lucen mejor por sí ausentes. Hacen Creme Brulée en la arena con sus pasos de sal… de una sal que deja de ser mal augurio para no ser más que lo que empolva el pensamiento mientras una pareja fornica la mar. Me acostumbraré a la asonancia y no las trataré de agradar, seguiré caminando dormida por esta sucia ciudad, a la que hay que mirar con ojos de sueño. No sé de qué otra manera se ama, si con la boca, o la costilla, si como Adán en papel mojado. No sé cómo se ama sino con el sol sobre otros pasos, sin amar como se ama sin sabor etéreo, sin aire desquiciado. No se cómo se termina ni si termina como se ama normalmente, dizque alma y corazón. No sé como amar sino con todo y con lo que sea, ni sin la duda, a la que prefiero siempre descalza. Amar no es lo que yo haga del verbo, lo que lo bese con otros labios, amar es no saber cómo se ama, como se ama con estas manos; cuando mi mar es como un puente, mi amar es como un tiempo se ha quebrado.