jueves, septiembre 17, 2009

Cuando a cabeza fode...





Hay que hacerle algo al insomnio dedicado, dedicado de dedicatoria, de ese causado por cierto asuntillo que no te deja en paz, o que dejas que no te deje en paz por no haber aprendido a dominar del todo la ansiedad del momento. En fin, hay que hacerle algo como esto. Pensar en otras cosas no funciona tanto como pensar como se piensa cuando se escribe, porque en realidad es como si no pensaras porque la escritura -como va más lenta que tu mente- te hace pensar respirado. Sí, qué bueno. Me doy risa. Qué tonto.
Ya no sé qué más pensar, lo cual no tendría sentido porque lo que es en realidad es no sé qué escribir o quiero respirar sin que mi respiración se traduzca, por estas cosas de respirar y responderse algo como Sí, qué bueno y darse risa, lo que parece -de hecho- muy tonto. Ustedes entienden… Y si no, no importa, menos mal que las respiraciones no se traducen porque si con sólo traducir los pensamientos verbalmente no nos entendemos (a veces) ni un pepino, pues imagínense sin… Ahí me detuve a leer lo que estaba escribiendo y por eso no tengo idea de qué era lo que iba a escribir, o lo que iba a pensar, ya que estamos en esto.

Pero en segundo fin, nada. Estas cosas me pasan sólo por ser calabaza. Sé cómo resolverme pero hay que tener paciencia porque ya van a ser las cuatro de la mañana (y sonó Radio Bemba: bombala, bombala, bombala, bombala, bombalá). Definitivamente lo mejor es escribir canciones… ahí no sólo tiene sentido que bisho do coco entre minha casa, sino que a todo Edmundo le consta… Yeah. (Edmundo es ese al que la catequesis considera el enemigo a veces, por si acaso).

Mi prima solía decirme que al menos tengo un insomnio productivo… El problema es que pasan los años ¿y uno se hace viejo? (mal chiste) pero esto es lo que quiero decir: Mi insomnio cuando lo de mi prima no me afectaba al día siguiente porque era… digamos que menos vieja. Lo bueno es que ahora aunque no tenga nada de productivo, todas estas tonterías que me dan risa a veces sirven al menos para que me venga el sueño… Había olvidado que escribir o leer antes de dormir son mi pócima (ya no) secreta.
Hasta insomniar entonces… gente bostezadora, gracias por las (z)etas.