viernes, septiembre 03, 2004

Amo el silencio

¿De qué depende el deseo?
No entiendo... no entiendo y no me importa porque sólo lo vivo. A veces creo que todo es culpa de mi iniciativa, no puedo usarla sin abusarla pero esta vez simplemente me callo y me detengo... porque no sé.
Ese es el feedback negativo que necesito, que me das inconcientemente porque te apuesto que ni siquiera captas que esto se trata de ti pero aún así te encanta mi tostadez.
He dicho te amo muchas veces con una facilidad inaudita, pero ya no puedo convencer a mi voz cada vez que abro la boca porque está muy ocupada jugando con mi desentendimiento... sin embargo él está feliz con la incertidumbre que en el fondo sabe, porque esta vez ningún ser humano puede entrar en su desván para decirle cómo deberían ser las cosas.
No digo te amo por ser esa una palabra fuerte sino por general y fácil en mi vocabulario, y extraña en el tuyo... Yo amo al viento, pero bésame más y no me beses, no seas como yo quiero, no me hagas caso y házmelo... que creo que no eres capaz de hacerme llorar como los otros, sino como este momento que lloro sola, sin culpa, por haberte encontrado, por haberte buscado antes, por haberme rechazado y haberte enamorado después, sin querer queriendo, y aunque no hablemos en el mismo idioma te quiero... niño extraterrestre.