domingo, mayo 27, 2007

el mundo se acabará de empezar

Entonces me doy la libertad de decir todo lo que no debería decir... de decir todo lo que no satisface al fin a los ojos. Podría sacar provecho de todo esto, me haría una negociante del voyeur y la chismografía... incitaría a más... pero siempre no me complace y de vez en cuando es muy probable y nunca es casi imposible. He visto cómo se puede creer uno algo más figurando en la web, cómo se puede sentir uno sin querer y aprovecharse del morbo del resto, me he divertido y me he enviciado en la idea de ser algo que se es para el que no te ve ni te escucha ni te toca ni te huele ni te degusta con una lengua no-figurativa, mas con la lengua más exquisita del mundo que es la del lenguaje propio, único, siempre indefinido con el que nos gusta leer el mundo, con el que de vez en cuando nos identificamos en silencio, para aparentar no caer en tentaciones mundanas, esos agujeros al fin y al cabo inevitables. La vergüenza de ser humano... cuando en el top de los tops de los referentes más deseados te plantean que ser humano es inquieto y de pronto inquieto es protituto... y entonces prostituto es casi lo peor que se puede ser en el salón de baile al que aspiras llegar un día, acompañada de un príncipe de mil princesas, alfombra roja y flash extradulante, a diferencia de quienes lo saben, y lo aceptan, y lo dicen, y bromean... y de quienes lo son, y no saben, y se prestan a la venta, qué más les queda... se lo buscaron en el fondo y ahí resultó todo más presidiario y no encuentran las estrategias fugitivas de la humildad, por ejemplo...
Los valores no se enseñan, no se desesperan por anticuados... Los valores son esos viejos a los que se les encuentra indescriptibles y vivos con todo su desteñido brillar desdentado. Los valores son esos a los que las instituciones con fines de lucro disfrazan de ingenuos, los maquillan profesionalmente y convencen a las mentes más vulnerables. Los anti-valores no existen, pero se enraizan de la ficción más creíble, de la debilidad más potente, de ningún diablo siquiera, de la idea de ser el mejor malo cuando ser bueno ya no es ser un dios. Pero hay un poder en el ser humano , oscuro para los videntes comunes acomplejados y justificados enteramente en sus genes caducados... y dominados por sus aristocracias modernas. Un poder que yo no voy a revelar, pues positivado está desde hace mucho tiempo, del que sólo fui testigo cuando dejé de preocuparme, cuando me quité el impermeable... cuando hice lo que tenía que hacer y no lo que tal vez tenía que hacer, cuando no pedí permiso para pensarlo, cuando ahí mismo esuve preparada para cualquier cosa, como todos pudimos estarlo un día, mas decidimos perder la memoria. Un poder con el que una planta nos supera, una migaja de naturaleza... lo que nos hará sobrevivir como otros seres cuando como humanos no podamos dejar de ignorarlo.
Podría dar todas las respuestas, pero no es un trabajo al que sólo yo aspiro y del cual no sólo yo podría salir favorecida.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Herminia,

¿Puedes creerlo?
Mozart me dio trabajo. No conforme con condenarme a vivir, me mandó a arreglar su teatro mágico. "A mi modo", le dije. Y accedió.
Tremendo lío.
En todo caso he optado por desarrollar el humor (morirse de risa, por ejemplo) de una manera científica. Quiero descubrir qué es lo que hace reír.
Ahora bien, disculpa que te evada porque, te habrás dado perfecta cuenta, estoy evadiendo tu texto porque no lo entiendo. Supongo que es por la brecha entre nuestros minaretes. Es muy denso, está repleto de metáforas geniales que son como obstáculos en la carretera, hermosos obstáculos -pero-: como una pastel en la mitad del blanco de la línea de la carretera, o un cuadro de Degas, igual en medio de la loma, o como la mano de una buceadora repleta de perlas en medio del agua de un río ancho y ajeno, como el mundo.
Y me apena meterme en lo del teatro mágico y no desentrañar lo extradulante de los flashes, ni los resultados presidiarios y ni qué hablar de las estrategias fugitivas de la humildad.
Cómo será la magia de reir. Estamos tan acostumbrados a sus irrupciones que me pregunto dónde está realmente la clave. Claro que el día que la descubra va a ser bien difícil conservar la ingenuidad protorisible y lo más seguro es que me vuelva serio; pero lo que pasa es que esto de la risa me interesa para poderla intalar en las caras ajenas, porque como yo no me veo la mía y siempre la imagino sonriente, y eso -para mí- es más que bastante, por puro gusto ansío , realmente imploro estar dotado de la capacidad de instalar sonrisas en caras ajenas.
Te gustan, lo he notado, los oximorones: debilidad potente,
desteñido brillar (y desdentado de remate)
Vuelvo pronto

Lyla Bokà dijo...

H.
Neruda creo que instaló la vida como una sóla metáfora... pero para mi es un gran oximoron. La risa, querido H, deviene del oximoron. La risa es siempre lo único que nos queda después del oximoron. Una vez que encuentras su absurdo proceder, y no tienes lágrimas, y no tienes rabia, y no tienes recursos de venganza... y te ves, tomándotelo todo tan en serio, y eres capaz de tomarte el pelo a ti mismo frente al espejo, y aceptar que eres todo lo inaceptable, y a ponerte sus respectivos disfraces...
Cuando aprendes a contradecirte con orgullo, cuando te pintas la cara de payaso y te dejas humillar, cuando te recursas del humor, de la ironía del sarcasmo, cuando matas, cuando agradeces por el estigma y le sigues la corriente, y lo vives para ridiculizarte frente al mundo y desarmar a los reprimidos, cuando entonces ves sus caras de confundidos...
Cuando entras en el juego caricaturesco de la vida, donde todo es inmortalmente posible, y te dejas sorprender... y no le buscas explicaciones científicas, ahí, tal vez... sabrás reír de verdad.


Por otro lado,
¿Qué clase de evasión es a la que te arrimas con tanto detalle? El entendimiento está en la manera que puedas concebir algo de algo... No dejes que te vea la cara antes de que puedas mirártela tú mismo, pues de lo contrario no entenderás jamás de qué (mismo) nos reímos.

Anónimo dijo...

Vale. Pero no me interesa la espontaneidad de la risa. Quiero conocer el proceso que te hace reìr. Què hace que algo parezca gracioso. Pero un algo universal porque localmente el humor es un rompimiento de còdigos conocidos. Por ejemplo el otro dìa me reì mucho con un cuento de aparecidos. El "asustado" juraba haber visto en un pueblo del interiro de la pe`ínsula un elefante rosado como aparición. No era un sujeto, ni el Tin tín ni el Hojarasquín del Monte, tampoco era una guatusa ni un venado: era un elefante y de paso rosado. Pero la risa era comprensible: los códigos locales me hacen preveer una parición montubia clásica... En fín. El asunto es: cuáles son los códigos universales que desembocan en lo gracioso. Por lo pronto ese es mi interés. Gusto en saludarte Herminia. Ya hablaremos.

dark ikari dijo...

sobrevivir.....a com0o de lugar debo hacerlo

aunque a veces olvido ser humano

Herminia dijo...

Como el rompimiento de códigos conocidos... ¿como la revelación de códigos desconocidos?
"Qué es lo que te hace reír"... ¿a ti? o ¿a mi? o a ¿alguien... ¿como "tú"? ...como quién?

Herminia dijo...

Me olvidaba, lo principal, de los códigos universales... ¿como es lo que te hace reír a todo el mundo...?