domingo, septiembre 21, 2008

(in)correspondencia transeunte




Estoy cansada... te escribí algo mientras imaginaba que te lo escribía, lo que escribía en ese rato que seguro no es lo que estoy escribiendo ahora. Pero me puse a escribirte que es lo que importa. Ahora ya tengo sueño y nada va a sonar a como debería sonar, me conecto cuando las gárgolas duermen, o despiertan, ya nosé. Tal vez porque me acuerdo de ti cuando me acuerdo de lo que no valdría la pena acordarse, pero al menos te queda el consuelo de que igual te acuerdas de mi de vez en cuando, porque así es nada más...




Hasta luego por ahora, ya me llama el Sueño, ese en el que puede que te recuerde de alguna forma.





Puedo reportarme enferma también... I mean... Hoy es que resultas ser otro destinatario... Hoy es que es más lindo que pienses que eres el único, porque al fin y al cabo al leer esta única carta que escribo, lo eres...

Por eso es que enamoraba... No es sólo "la pinta, la plata y la labia"... esos son souvenires... Es, todo, es, ser, como sos, ser con oído. Y entregarlo ese como al corazón cenizo en un río bidimensional... como sea que se entrege un corazón cuando eso sea posible... Y aún así... El oído mágico... el de un niño que juega a seguir el juego porque se hace parte sin ser parte, porque se hace dejar ser parte. Y ese juego no termina, como el monopolio que dejé con J. bajo la cama, y alsiguiente viaje, dormida en lamisma cama, debajo de ella el monopolio. Y eso es lo hermoso de distanciarse. Nos hace pensar que nos olvidamos. Por eso sé que me piensas y que posiblemente me hayas escrito alguna vez más de las que no dijiste que lo habías hecho. En todo caso una respuesta solo me haría enamorarme de ti (y entonces vuelves a ser el primero): me haría sentirme enamorada de ti... Que es lo más lindo. Y quizás el amor sea solo eso psicoanalítico.




Ese punto aparte equivale al paréntesis pensado de cómo lo arruina todo esa palabra... Y se acaba. Entonces no lo vuelvo a hacer, que tus miedos han vuelto a aparecer... Y yo a cantar. Me quiero quedar aquí... Deja que me responda otro, que me quiero quedar aquí. Ya no tengo sueño... no quiero tenerlo hasta que de tanto no quererlo me caiga encima. Me gusta estar sola contigo. Esa soledad popera... Se va a acabar un día esto... es un post flotante, qué hermoso... Por fin una botella al mar.

Ya me cedo al sueño... Porque al fin y al cabo siempre me sorprende, como todo buen destinatario, cualquiera que se atenga a la esperanza, que es la misma vida defendiéndose. (Según ya sabemos quién, lo que nos hace nuevos dueños de su palabra).








¿Por qué todo me huele apata? Si no soy yo... Debe ser el recuerdo extraño y desasosegante de que... De lo que sea. Al fin y al cabo (¿no podría poner después de todo?) esto solo podría habér telodicho a ti. Podría... y quizás ahora que te lo digo ya no eres ti. Sólo porque quería pensar queloeras y porque en este caso no te importa serlo... Ahora cuando lo leas te darás cuenta de que este mensaje no era para ti. Como la botella al mar...

El azar de Benedetti.



Pero necesitas consentirte, me escribes y no me dices nada. Me lees y no me dices nada. Me lees, y si te parece que te pregunto me dices que no me lees. Por eso nunca te pregunto. Por eso tampoco te lo digo: te escribo. Me gustó eso que dije en el mensaje que te dejé, que tampoco era para ti, eso de que eres... Cuando vuelves a ser el del oído, de que eres el mejor marido del mundo... Y marido es muy chistoso en realidad, como señor esposo lo que es en juego, y cónyuge eso es cuestión de escrúpulos... Eres el mejor cómplice. Ya lo dije... Si es que en realidad tuve la oportunidad de decirlo... "Mi hombre ideal es el que me de la libertad de ser, lo que me de la gana, el que me quiera a pesar de mi". Qué niño tan interesante... Sí, que viva el sarcasmo... mi hombre ideal soy yo misma en hombre... Odio entrar en este tema, sobreactuemos...



Duérmete, niño chiquito, que tu madre nunca vendrá, porque es el viento. Te beso. Hasta la próxima, hasta mañana, hasta pronto, hasta cama, hasta palabra.


Siempre comprendí lo que te pasaba... Sólo que nunca terminé de entender por qué pensaste que yo estaba enamorada de ti de verdad, y que tú no de mi. Y no terminé de entender porque no quise, porque aun quiero entender otras formas... Que me otorgas sin darte cuenta. Y no te lo agradezco. Yo también me metí en el cuento... Yo también me lo comí... Y adivina qué? Ni me acuerdo a qué me supo... A qué era que me debía saber? Y entonces te pregunto. Voy a dormir... ya puedes salir a pensar. No tengo fechas, no tengo consecución, te tengo a ti, estos remolinos.


Ahora que no me aturde tu silencio, que es otra fecha, que es otra fiesta.


Recuerdo que nunca nos despedimos, porque el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse... Será que nos fuimos simplemente, que simplemente nos fuimos.


El mensaje ha sido guardado. Ya mismo descanso olas y olas. Y mañana, a las siete siete, estaré como una princesa...como una princesa del mal. Ese mal... Ese mal necesario.


Hasta mañana, entonces, corazón de silba. Que se te regrese... Y ojalá tengas para mi una guitarra como la que me rompiste. O mejor, una guitarra como la que me quisiste.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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