miércoles, diciembre 29, 2004

al final el primero de enero.

"Navidad es Navidad... toda la tierra se alegra, y se entristece la mar"

¿Y por qué será que entristece?
Quién sabe cuánta vida hay debajo del mar... cuántas vidas se habrá llevado... y por qué.
Tal vez porque nadie le preguntó en este tiempo por qué estaría triste...

Mi soledad podría decifrarlo, porque es su mejor amiga, porque es una de ellas, o tal vez la única que quiso pasar junto a él alguna vez en esta época.

Pasadas las doce me dijo mi primita, quien ya tenía una cara de adulta retorcida:
"cuando era chiquita, disfrutaba más la Navidad". Querría decir que sí la disfrutaba... yo a su edad aún creía en muchas cosas, tenía sueños inmensos, ganas de irme detrás de ellos... pero aún estaba creciendo.

Desde que empecé a cumplir años contando hacia abajo me doy cuenta de que las olas no desaparecen cuando uno las traspasa... que es uno el que se extingue cuando deja de nadar, que hay que dejarse revolcar para comprender el respeto por la fuerza de la naturaleza... y no querer ser superior.

Ahora, no sé bien qué es la Navidad... ni cuándo empieza, ni cuando acaba.
No sé por qué esta es la época más triste del año... será porque tenemos encarcelados a los niños que fuimos en unas celdas de cuestionamiento... de ideas saboteadoras... de stress tecnológico y comercial.

Pero no nos damos cuenta de que hay cosas que todavía no nos podemos explicar...
tal vez el mar,
e moto,
tal vez mi soledad...

Tal vez, No sé
No sé por qué siempre es aquí donde ando más sensible que nunca, y me invade cierta debilidad por las abuelitas...
Por esos retratos arrugados y manchados, acabados, pero llenos de inocencia y alegría... como si le hubieran dado la vuelta al mundo, como si pudieran regresar en la edad... esos ojos redondos que inspiran lágrimas involuntarias, esas sonrisas postizas que condenan al tiempo.

Esa imagen de estar a la orilla del mar, sabiendo que algo impredecible podría pasar, y que no estorbe el miedo, y quedarse inmóvil, y sentir que empezamos de nuevo.
Dejar tus errores en el viento, y ya no quemarlos...ni explotarlos... borrarlos de los dedos, ponerle sal a las heridas, ser parte del mundo, 5,4,3,2,1...

El mar lo sabe todo,
alguien lo escribe en la arena, alguien lo lee en el cielo.