miércoles, enero 26, 2005

Agítese antes de usar

Una vez más, a bajas horas de la madrugada... estaba frente al espejo del baño. Frente a ese al que a veces se le tiene miedo... ese que se pone angustiador cuando sólo una niña se resiste a dormir como todos los demás.
Tengo un miedo ochentero, es verdad... un miedo a lo que mi imaginación le pudiera aumentar a la memoria de las historias de terror, a que, estando en el lugar más común y silvestre, algo inesperado suceda.
Y estaba casi desnuda frente al espejo probando un 'equis cosmético' que seguramente se le había quedado a alguna amiga de mi hermana cuando se quedó a dormir, o tal vez era de ella... pero lo importante es que era una vez más la oportunidad de una primera vez.
Y estaba a punto de acabarse la oportunidad, de vaciarse el frasco, entonces sólo lo usé... y luego leí los términos de uso (je... sí, ya sé). Finalmente llegué a lo que decía "NUEVO! Agítese antes de usar"...

Vuelvo a repetir que mi baño está embrujado; y que si ustedes lo sintieron también, me disculpen por la travesura...

Cuando las campanitas de viento -de otros vientos que jamás suenan en el baño...- en ese momento empezaron a tocar, yo sentí que el fantasma se me In...sublevó... pero era un simple temblor.

Tengo un miedo ochentero...
Y desde la primera vez uno se queda con esa sensación de hamaqueo y remezón y zon meré o qué ma, ¿ah?

Lo mejor es cerrar los ojos y ver... que ya pasó.

¿Dónde estás cuando ella nos agita antes de usar?