sábado, enero 15, 2005

Quisiera no tener que escribir esto.

Quisiera no tener que pensar en esto... quisiera no tener que pensar que después de mí lo van a pensar otros...
Quisiera pensar que el mundo no se va a acabar un día para nosotros, que el mundo empezará otra vez para los que injustamente tendrán que pensarlo también.

Con todos estos desastres que han venido pasando las últimas dos décadas que me tocó vivir, me parece que la naturaleza nos ha venido devolviendo el trato que le hemos dado, o mejor dicho, el que no le hemos dado.

Estamos acostumbrados a vivir como nos ha tocado, a preocuparnos sólo por nosotros mismos... y me estoy incluyendo, porque al menos no se me ha contagiado la costumbre ecuatoriana de quejarse y hablar de "la gente" como la culpable del problema... ¿acaso esa gente que habla de la gente, no es gente también?

El problema es que no importa cuál fuere el problema, estamos poseídos por una epidemia de pesimismo, quemeimportismo, nosepuedehacernadamismo... y lo que tienen en común todas estas "enfermedades" es justamente el "mismo".

* Mismo,ma: Que expresa identidad o paridad: con sus mismas palabras // Semejante: yo mismo // Lo mismo, la misma cosa. // Dónde mismo, en el mismo lugar. // Por lo mismo, a causa de ello, por esta razón. // Así mismo, de esta manera. También. // El mismo, locución empleada para corroborar la identidad de una persona.

Identidad, amigos, identidad... ¿qué es la identidad para ustedes?
Se los voy a decir en su mismo idioma: "¿Qué mismo?"

No es que quiera decir que tenemos la culpa, sólo que nos hemos dejado dominar por lo que se supone que debemos hacer para sobrevivir... "ya no nos queda otra".
Y hasta ahora nada ha podido contra el poder de la ambición...
Ni el Che, ni Jesucristo, ni Ghandi, ni Martin Luther King, ni el comunismo, ni las manifestaciones hippies, ni dios, ni demonio.
Y si ninguno pudo, ¿qué vamos a poder nosotros?
Entonces nos preocupamos por lo que nos toca preocuparnos... aún sabiendo que preocuparse no es pensar "qué mal" ni deprimirse, ni amargarse, ni mucho menos desinteresarse...
Pero los jóvenes estamos desencantados del desencanto, de verdad, ya no nos importa, o creemos que nos importa porque tocamos estos temas en unas teclas para que el mundo nos escuche, o para ver si nos escucha, inclinándonos más por que no sirve de nada.
Aunque no creo que los personajes que mencioné anteriormente hayan vivido para nada... sean recordados por nada, hayan muerto por nada, y aún así se ganaran el respeto de "la gente" que los admira, que quisiera ser como ellos, pero que primero se mueren del miedo antes de morirse.

¡Qué linda la ambición! después de todo no resultó tan mala...
¡Qué lindo el sarcasmo y la hipocresía!
Qué bueno que exista el hombre más rico del mundo que no sabe ya qué hacer con la plata...
Qué bueno que haya a quién darle una mano para que la muerte no le sea tan triste... ya que para vivir no le alcanza.
Qué entretenido es ver cómo las personas gastan casi todo su capital en una discoteca mientras hay niños tratando de vender una rosa en las calles.
Qué entretenido es pensar que se acabe el mundo mientras me haya divertido.

Qué bueno es tener problemas para pintarlos de oportunidad y dificultades para ser derrotadas y no dejarnos vencer sólo por haber hecho poco y nada.

Bueno, al menos la naturaleza está haciendo algo por nosotros...
Tiene árboles en sus montañas para fortalecerlas con las raíces...pero los talamos... y los talamos todos los que no hacemos nada por que no se talen...y se nos derrumban los proyectos... y nos matamos sin querer.
Sufrimos porque se incendia un bosque de pinos... y lo tratamos de apagar, y nos morimos por apagarlo... y de todas formas no lo pudimos apagar... Luego se apaga sólo, los frutos explotaron para entregarse a la tierra... luego llueve, nos quejamos, pero crecen nuevos pinos.
Y no sabíamos que la naturaleza no necesitaba de nada para recomponerse, ni a un humano para sobrevivir... que la naturaleza y nosotros ya no pertenecíamos al mismo concepto.

Yo me acuerdo cuando el agua no tenía precio.
Yo me acuerdo cuando Ecuador era un país feliz.
Yo me acuerdo cuando no había tanta miseria.
Yo me acuerdo cuando la vida era más sencilla.
Yo me acuerdo cuando era niña y pensaba que cuando mi mamá no le daba una moneda a un niño porque no tenía plata, era tan simple con acudir a la familia Automático: esos robots generosos para papás en apuros, que todos se llamaban Cajero.
Yo me acuerdo cuando no entendía por qué me decían que había niños muertos de hambre en otras partes del mundo, sólo porque no me quería tomar la sopa, y yo respondía "¡entonces que se la lleven, se las regalo!".
Yo me acuerdo cuando tenía el concepto correcto de la palabra "sacrificio", que era no sufrir por nada sino ceder a los demás.
Yo me acuerdo y me seguiré acordando, aún sabiendo que no me sirve de nada acordarme sola.

¿Por qué el tsunami se llevó la civilización y no a los seres que llamamos irracionales?
¿Será verdad que en 30 años no quedará gota de agua en Europa?
¿Cuántos años de vida le ponen al pequeño Ecuador... 3, 4, 5... 10?

Y yo que pensaba un día tener hijos, sin reconocer que contraje el fenómeno del "mismo", pensando en mí y no en lo que les podría ofrecer a ellos... en un mundo donde el amor no es suficiente.

De verdad quisiera no tener que escribir esto... en lo que estaba tocando cuando en la reunión de ayer todos bailaban al lado y tomaban cerveza y se estaban divirtiendo.

Pero lo que sí quisiera es saber si ahora están conmigo o con el resto de la gente, porque aunque no sirva de nada, tal vez empecemos a hacer algo... NOSOTROS, los mismos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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