lunes, enero 16, 2006

empiezo a desear respuestas

Ya comprendo el problema del bendito orgasmo.
Lo malo es que allá no sólo se llega fornicando...

Debe ser por eso que los parnasianos somos condenados amantes eternos
insaciables, incansables, deseantes, desmesurados, trilces, necesisarios...
nocturnos, melódicos y multifacéticos.

¿Cómo no ser buenos malos si amamos hasta al mal?