viernes, agosto 11, 2006

incluso la monalisa se desmoronó

Me gustaba ver cómo se quedaba dormido el lápiz, tan paciente al pensamiento.

El lápiz que ya no es el mismo...
este viejito contador de guayaquiles antiguos y cubas y blancos y negros.

El lápiz que después de cada punto piensa, todo era más lindo en donde le enseñaron a escribir.

Hace tiempos que no quiero ser yo... todo está tan libre de vida y empacado.



Volver no está en tu casa ni en tu tiempo, volver es querer no parar.


El lápiz me mira con punta de sabueso, con tristeza hermosa de un abuelo que demuestra que la belleza no es joven.

Sólo tiene algunos colores la vida, y son los que ocultamos.

Quisiera que el lápiz fuera para siempre, este lápiz que adormece, que se esconde a oir las noticias en un armario para ver qué será de su gente.

Ya no quiero ser yo porque sueño, porque dibujo, porque el lápiz.

El que sabe que la ceniza volcánica destroza los labios, aunque nadie más pueda sentir al centro de la tierra sangrar cuando le duele el mundo porque el centro de su gente siempre es sí misma.
Quien buscará un papel tal vez cerca de unos niños libaneses que mueren en el diario.

Menos mal el lápiz puede quedarse con el recuerdo que quiera...
el dolor humano no puede borrar sus pasos.

Y no es cierto que nada podemos hacer, es que nos olvidamos.

2 comentarios:

dark ikari dijo...

Asi es la vida, iba a decir que no hay nada que hacer, que es el paso natural de la vida, que incluso losq ue no tienen la culpa estan pagando el pecado de nuestros antepasados mientras otros siguen sus pasos a un nuevo caos.

pero si hay algo que hacer,q ue es¿? queda en cada uno esa respuesta pero si se que quedandonos sentados no hacemos nada.

lo unico malo es que cuando damos la mano toman nuestro brazo y lo arrancan, podemos ayudar aun si quedamos mancos de tanto engaño¿?

mademoiselle P dijo...

desde la comodidad del teclado se olvida fácil. por eso yo no abandono el lápiz jamás.