lunes, agosto 21, 2006

Mi contrapartida


¡Tediosa es la condición de humano!
Naces bajo una ley, y a otra
te descubres ligado;
vanamente te engendran, pero tienes
prohibido el ser vano;
enfermo te han creado y veste
compelido a estar sano.
¿Qué propósito
tendrá Natura en tan diversas leyes
-la pasión, la razón- que de la propia
división son la causa?
Fulke Greeville
(traducido por quien tradujo el Contrapunto que tengo abierto, una vez en España, 1978)

Lo que voy a hacer es hacerte coleccionista de viejos-nuevos apuntes redesechados al vacío improvisado de las letras en este mostrador.
Esto lo escribí antes y durante (y lo sigo escribiendo ahora) las lecturas de ese Huxley que no muchos saben por qué me gusta tanto como para dejarlo siempre para después:

Tengo cierto latido por algo a lo que llamo “la biofísica de la filosofía”. Digamos que poseo el mismo interés por la una, que por la otra (y para ese entonces acababa de enterarme de que existía la primera).
Me atrae el saber mágico de la fotografía, de la luz que nos permite tener recuerdos en positivos, y en negativos que nuestros ojos quieren siempre positivar… pero más me atrae el por qué de todo esto: el que esa misma luz que entra -aproximadamente cada segundo- por nuestros ojos no permite ver del otro lado del espejo.

(Recordemos que nuestros lentes fotográficos están inspirados en los ojos, y por eso todo lo que vemos en realidad es un reflejo).
Así quisiera recordar también que la reflexión es una de las propiedades de la luz, la que le da color o sentido a la vida, según mi punto de vista. Todo esto puede sonar muy científico por no decir poético por si no te quiere sonar así, pero el punto es que de todas maneras suena:
“A través de la puerta abierta llegaba el sonido de la música. El cielo se convirtió de nuevo en el lugar del reposo absoluto… Notas largas, un acorde repetido, prolongado claro y puro, suspenso, flotante, volando sin esfuerzo en el espacio infinito… y luego, de pronto, no hubo más música; sólo el rasguñar de la aguja en el disco que seguía girando”.
Contrapunto (para mí un constante eterno pitido de silencio) es una reflexión musical sobre la literatura:
*
Una novela sobre la misma novela, una versión biofísica sobre lo que el ser humano no comprende de sí mismo… y yo tampoco, pero esta vez tengo la versión en español de la obra vieja de un autor que conocí una vez en Inglés con otra más moderna que me encantó… aunque su empaque no lucía tan anciano como este, ni olía a la esencia que emana el Aspergillus que me hace estornudar.

Ahora entiendo por qué me uno a la imbecilidad de Lord Edward... excepto por algo que él nunca supo... (o al menos hasta donde yo lo dejé no sabe:) que tal vez si yo quiero llegue un día en el que los pocos que sólo servimos para leer y para escuchar música, encontremos una profesión en un neo mundo sin oídos.
(postdata: las letras que resaltan son para que cantes y te en-cantes).
Y así como decían sus inapercibidos compañeros de libro : "no debes tomarte el arte tan literalmente...
-Especialmente en lo que concierne al amor
-¿Ni aún cuando sea verdad?
-Puede ocurrir que sea demasiado verdad, sin la menor impureza, como el agua destilada. Cuando la verdad no es sino verdad, es algo innatural, es una abstracción que no se parece a nada del mundo real".
Toda ciencia es mejor cuando la pintamos.

*la imagen es propiedad universal.

3 comentarios:

katya dijo...

dices bien "la imagen es propiedad universal"... y una imagen, ya sabes? dice más que mil palabras.

Lyla Bokà dijo...

una palabra... dice más que mil imágenes.

Lyla Bokà dijo...

Con este post, todos se olvidaron de los ciegos como yo...