domingo, agosto 29, 2004

El libro de notas (The Notebook)

Creo que esto me toca una vez al año... en promedio... pero por alguna razón llorar en las películas está en mi lista rosada.
Puedo asegurar que no era por otro empacho de luna, tampoco estoy despechada, para los que me pueden ver sería el colmo si todavía (al contarrio estoy bieeen pechugona, jeje...) pero me pareció super linda, a pesar de que como NO RARO, la tradujeran con nombre cursi (Diario de una pasión...)
... ... ... ... ... .. ..........!!!!

En todo el tiempo que estuve sentada al frente, transportándome en esa "que buena fotografía", las ganas de llorar fueron cinco, una por cada sentido... o tal vez seis para la próxima.
Sin embargo la que más recuerdo es la tercera...
Por un momento pensé que me reía, me estaba haciendo cosquillas, le estaba diciendo secretos a mi piel, de esos que los ojos no pueden guardar porque saben que ahí abajo pasó algo, y si no lo pueden adivinar por las marcas, aunque intente maquillarlas.
Mi almohada lo sabe bien... y aún así esa gotita se lo recordó: no se las pudo aguantar y se fué detrás de las ganas, no sé si por tercera pero sí por vencida... me besó el lunar del barranco y se suicidó.

No sería raro que algún día me dé Alzheimer... que deje de sentir con tinta... tengo y no tengo miedo, porque creo en el amor, esa es mi religión, y es por eso que voy a misa de mal genio, pero voy, para poder ir al cine después.

Eso me recuerda una historia que me contaron una vez, sobre una esposa con Alzheimer a quién el tipo amaba y seguía haciendo cosas por ella, a pesar de que ella no lo supiera, ni lo recordara, ni nada. Ya no me acuerdo muy bien de todo pero sí de la idea, cuando le preguntaban cómo podía seguir teniendo fé y él contestaba:
"Puede que ella ya no sepa quién soy yo, pero yo sí sé muy bien quién es ella".



"La ciencia llega hasta cierto punto, pero el resto lo hace Dios"

Si me creen no me lo digan, véansela.


Ahora con su permiso debo hacer una locura... como sea una lo- cura.